El Dejar Una Huella

El aula de paredes blancas tiene escritorios con asientos azules y pequeños trozos de madera para tomar notas. Para los estudiantes que asisten todos los días, es simplemente otro salón que les permite continuar su educación. Para los niños de Del Norte, el salón iluminado con pantalla de proyección les susurra de proyectos futuros, de sueños realizados y de una nueva página en su historia.

Hace poco, los niños mayores, de entre 9 y 14 años, de la casa hogar Del Norte en Monterrey, México tuvieron la oportunidad de visitar la Universidad Autónoma de Nuevo León. Alejandra, hija de staff de Back2Back y voluntaria, asiste a la universidad y sintió un llamado a crear una oportunidad de exponer a los niños a un ambiente universitario.

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“Muchos de los niños, si es que deciden ir a la universidad, serían los primeros en sus familias en hacerlo”, explica Alejandra. “Queríamos ayudarles a ver y entender que la universidad no es algo que da miedo. Sin alguien mayor dentro de su familia que les comparta su experiencia en la universidad, los niños dejan que sus pensamientos sean guiados por miedo a lo desconocido. Nuestra esperanza era que el ser expuestos fuera una manera tangible de ver que es un lugar con árboles y salones igual que sus propias escuelas; no como un lugar que causa temor, pero que está ahí para apoyarles.”

Los participantes del paseo fueron staff de Back2Back, Alejandra y Marcelino, algunos de los estudiantes del Programa Esperanza, ahora en transición, y voluntarios. Mientras visitaban uno de los salones, los niños se sentaban en los escritorios mientras los estudiantes en Transición se presentaban y hablaban de cómo sus vidas cambiaron por medio del Programa Esperanza y el atender a la universidad.

Uno de los estudiantes que compartió, Enrique, dejó una huella profunda en los niños de Del Norte, ya que el creció en la misma casa que ellos viven actualmente.

“Significó mucho para los niños escuchar a alguien que tenía una historia similar a la de ellos hablar acerca de sus éxitos,” nos comparte Alejandra. “Inmediatamente sintieron una conexión con él y su historia.”

Los niños y niños jóvenes e impresionados de Del Norte pudieron ver una prueba tangible que puedes crecer en una casa hogar y también ir a la universidad y cumplir tus sueños. Están creciendo sabiendo que de dónde vienes no determina a dónde irás.

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Alejandra y sus compañeros pudieron preguntarles intencionalmente a los niños acerca de sus sueños y aspiraciones.

“Muchos de los niños más chicos inmediatamente contestaron diciendo lo que querían ser cuando crezcan, pero algunas de las niñas más grandes no se veían tan seguras,” dice Alejandra.

Esto le permitió acercarse a cada niña y preguntarles individualmente sus pasiones, lo que las hace feliz, y qué les gusta hacer.

“Fue una buena oportunidad para animarlas a pensar en trabajos que pueden tener que les permita seguir esos intereses.”

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Después del paseo, los niños están ansiosos por preguntarles a las personas que visitan Del Norte, “¿Tu a qué universidad fuiste? ¿Qué estudiaste?” permitiendo que el staff vea un cambio en la forma en que ellos piensan acerca de sus futuros.

Desde una partida hacia lo desconocido y temeroso hacia una donde ahora conocen dónde y porqué los adultos de su alrededor estudiaron la universidad, los niños en Del Norte se dan cuenta que ellos también tienen un rol en el ayudar a la gente, reescribir su historia, y dejar una huella propia.

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