Conocé a Estefany, Voluntaria en Back2Back

Hola mi nombre es Estefany Hernández tengo 22 años, conocí los programas que ofrece Back2Back para ser voluntario y decidí serlo en el programa Discípula, en Casa Hogar Bethany. Creo  que Dios es la base de nuestras vidas, que mejor que los niños conozcan más de Dios, que puedan sanar sus heridas, depositar su confianza en Él y crecer junto a Él siguiendo sus pasos. Al inicio del disimulado  escogí el grupo de las niñas de 7 años pero una de las voluntarias me pidió de favor que si podía darle ese grupo ya que ella tenía una conexión con una de las niñas, así lo cambiamos y tome el grupo de los niños de 7-8 años, pero Dios intervino de nuevo, una de las voluntarias me pidió ese grupo y lo cambie, quedaba un grupo de niñas de 14 y 15 años, yo no tenía experiencia en tratar con adolescentes, era algo nuevo para mí pero  yo sentía que Dios quería que estuviera con ellas, acepte y me puse en manos de Dios. El primer día que asistimos a la casa hogar para conocer nuestros grupos los reunimos para presentarnos como sus maestros y explicarles acerca del programa, todos estaban muy contentos pero cuando mencione a las niñas que estarían conmigo una de ellas me hizo mal cara e hizo gestos de disgustada.

Estefany Hernandez - 8

Semana tras semanas llevamos a cabo la clase bíblica en ocasiones yo leo, en otras ocasiones nos turnamos para que ellas también lean la biblia, al final comentamos lo que hubieran hecho ellas si estuvieran en ese lugar. Cada semana muestran más participación, más entusiasmo y confianza ya que al inicio se mostraban muy serias.  Yo también contesto las preguntas, me involucro en las actividades con ellas. En su vida diaria están tratando de poner en práctica lo aprendido, me platican que les ha ido bien y se sienten más contentas. En el tiempo que tengo con ellas trato que vayan conociendo más de Dios, que cada cosa que aprendan puedan llevarlo en su vida diaria, que depositen su confianza en Dios pues ÉL tiene grandes planes para sus vidas. Que sepan lo valiosas e importantes que son y que las quiero demasiado. Más que su maestra, soy su amiga. Tuve una buena aceptación por parte de la niña que me había hecho malos gestos, poco a poco la he notado más a gusto, me ha dicho que hacemos actividades muy divertidas y que le caigo bien. Siento que Dios me ha puesto en este lugar para poder transmitir su amor, cada día me esfuerzo para ser ejemplo para ellas, le pido a Dios me use en sus vidas, que puedan ir reconstruyendo su corazón y sanando sus heridas.

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