No Mas Piñatas Está Navidad

Cada año, diferentes grupos llenan los horarios de los niños de la casa hogar con fiestas que incluye comida, piñatas, decoraciones y claro una porción generosa de regalos. Hay mucha belleza en estas fiestas, en la generosidad de la gente y su emoción de celebrar con “los más necesitados.” Sin embargo, hay una desconexión muy amplia.

Platicando con dos estudiantes del programa esperanza, durante nuestra Navidad juntas. Les preguntaba que extrañaban de celebrar en Navidad mientras crecían en la casa hogar: compartir tu comida con gente que tú conoces y amas, dar regalos-incluyendo el valor de pensar en otros, recoger regalos, envolverlos, ponerlos bajo el árbol, etc. La Navidad en familia es tanto cómoda como caótica y estamos libres para conectar y dar, no solo en regalos físicos, sino también en regalos como el tiempo de estar juntos. Esta es la desconexión que se ve en medio de las fiestas y torres de regalos que se dan por medio de extraños. El eslabón que faltaba es el REGALO DE DAR.

Mientras comenzamos Noviembre, empezamos a preguntarle a los niños: “¿Que pensarías de darle un gran regalo a alguien que te ha dado tanto a ti?” “¿Cómo te sentirías si tenemos una fiesta de Navidad  en donde tú fueras el anfitrión y fueras el dador y no el que recibe?” Este año La Navidad en Back2Back involucraría ir de compras, envolver y dar regalos a sus voluntarios  y cuidadores en un evento familiar de Navidad en donde compartiremos comida y tiempos de calidad.

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Los niños más grandes se apilaron a la camioneta y nos fuimos a Wal-Mart. A cada uno de ellos se les dijo el nombre de quien comprarían un regalo,  no a un adulto aleatorio, sino al mentor que ha pasado horas con ellos haciendo manualidades o la cuidadora o cuidador que lo acuesta a dormir en su cama cada noche,  a la mujer que da la terapia para ayudarle a no ser la burla de otros en la escuela, su maestro que comparte una fruta con ellos cada semana mientras les enseña la palabra de Dios. Cada niño le dará un regalo a alguien que ama, alguien que ellos conocen, a alguien que ha dado tanto por ellos.

Se les dio un presupuesto en un pequeño sobre y la tarea de gastarlo sabiamente, nunca pensando en sí mismos, pero solamente en su mentor, cuidador o cuidadora, tutores o maestros. Cada uno de ellos nerviosamente y con mucha emoción corrieron por Wal-Mart, hicieron las matemáticas para no gastar más de lo que tenían y fueron a la fila de la caja para pagar entregando su cambio y sus recibos al final. Que felicidad fue verlos emocionados mientras se imaginaban todo lo que su “persona” querría recibir. Estrella optó por ropa interior para su mentora hasta que se dio cuenta que ella tenía otras (y mejores) opciones. David se acordó de los hijos biológicos de su mentor  y optó por dividir su presupuesto para darles regalos también. Daiana fue a la sección de joyería para comprar algo morado- es el color favorito de su mentora- y Jessica compró artículos para la casa para su mentora que se va a casar en un par de meses. Todo era nuevo y emocionante! A los más pequeños se les dio una lista de opciones, el cual ellos estuvieron escogiendo muy emocionados, compartiendo el color favorito, el dulce favorito y el juego favorito de su voluntario.

Llegando Diciembre, teníamos 54 regalos separados en bolsas de Wal-Mart representando 54 adultos que tienen presencia consistente y positiva en la vida de los niños de la casa hogar. Nuestro siguiente reto era enseñarles a 38 niños a envolver todos estos regalos.  Lento pero seguro, con muchas manos y mucha paciencia, cada niño pudo envolver el regalo que escogió, también escogiendo el papel para envolver, un moño, un listón y etiqueta.  Cuando terminaron, lo pusieron debajo del árbol en el auditorio; la fiesta se acercaba rápidamente y su emoción incrementan mientras se acercaba el momento de dar.

El jueves, 17 de Diciembre, la velada por fin había llegado. Los niños se escurrieron en todos lados, ansiosos de ayudar a poner las mesas, servir la comida, poner los nombres en cada lugar y decorar. Esta era su fiesta; ellos eran los anfitriones y sus invitados de honor pronto llegarán. Cada mesa estaba lista para servir un platillo estilo familiar de ensalada, empanadas y fruta; ellos estarían cómodos en el caos.  Mientras los niños aprendían el arte de acomodar flores de noche buena en el centro de la mesa, estaban sirviendo con gozo, preparando y esperando la llegada de las personas que consistentemente viven el evangelio para ellos.

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A las 6pm, los niños, ya bañados y listos, empezaron a hacer cartas de Navidad mientras esperaban la llegada de sus cuidadores y voluntarios. Hubo risas, gritos y abrazos mientras cada invitado de honor entró al auditorio. Mientras los niños compartían los platillos alrededor de la mesa, también compartieron conversaciones, tiempo y vida.

Estas son habilidades para la vida que durarán mucho más que una Navidad o una fiesta elegante. Estos hermosos pequeños emocionados tenían un secreto que mantuvieron por más de un mes hasta esa noche, por primera vez, ellos serían los dadores de la fiesta! En medio de las fotos, un platillo delicioso, tiempo de calidad y música de Navidad, nos detuvimos para agradecer a aquellos que implacablemente persiguieron los corazones de los pequeños preciosos en Casa Hogar Del Norte, durante todo el año, los que oran fervientemente  y  profundizan en su relación con ellos.

Los niños respondieron a la señal y fueron al árbol, tomaron su(s) regalo (s) que habían escogido y envuelto y lo llevaron a quienes los aman. Fue un sentimiento muy extraño -ser el dador y no esperar algo a cambio-. Algunos abrazaron la idea mientras otros batallaron en entenderlo. Pero esa noche, no hubo víctimas, no hubo huérfanos, no hubo olvidados; cada hermoso pequeño de la casa hogar sabe que es profundamente amado y este amor los hizo libres para dar.

Oramos que ese momento, esa oportunidad y esta práctica sobrepase la Navidad. Gracias por escoger el dar y celebrar con nosotros el nacimiento del Dador de buenos regalos al dar regalos a los adultos que diariamente les muestran Su fidelidad. El cielo tocó la tierra en el auditorio de la casa hogar esta Navidad. Mis palabras no pueden hacerle justicia a esto.

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